La Razón publicó (23/08/09) una encuesta donde el 66% de los entrevistados afirma que los bolivianos son más racistas que antes y acusan de este recrudecimiento a los discursos y políticas del Gobierno, a los ricos, a los cambas, a los collas, etc. Sin embargo, el 83% se considera como nada racista. Es decir, el diablo son los otros, yo? Santo! Ángel!. Esta es la típica reacción que tenemos los bolivianos para ocultar nuestras debilidades. Los ladrones, los corruptos son los políticos, los gobernantes; nosotros, la sociedad civil: puros, inmaculados, incorruptibles.
Las diferentes encuestas electorales son muy indicativas sobre los cambios en el estado de ánimo de nuestro pueblo, a inicios de la que será una corta campaña electoral que concluirá en diciembre de 2009. Respecto del respaldo ciudadano a varios líderes que se postularon a la Presidencia, podrían estructurarse tres tendencias políticas, articuladas alrededor de líderes, visiones de país, organizaciones políticas y programas.
Sobre gustos, no hay nada escrito, así que a la hora de hacer una lista en la que ciertas cosas se destaquen de entre otras, no cuentan encuestas, estudios, debate ni ningún otro tipo de fórmulas.
Hace algún tiempo nos preguntábamos algo que parece una herejía, ¿será que así como puede existir un gobierno de los cocaleros o de los sindicatos tradicionales puede también existir un gobierno de los emprendedores?
Hace algún tiempo nos preguntábamos algo que parece una herejía, ¿será que así como puede existir un gobierno de los cocaleros o de los sindicatos tradicionales puede también existir un gobierno de los emprendedores?
Hace 40 años, uno de mis catedráticos fustigó la carrera que acababa de llevar a dos norteamericanos a pisar la Luna. Su artículo, El satélite de la Luna, no me impresionó por su argumentación, pero sí por el título, que más tarde adopté para este espacio de opinión.
Comencemos por lo obvio: los asentamientos de andinos en la amazonia boliviana son una jugada política. Llevar 4 mil familias de campesinos afines al MAS a un departamento que tiene 60 mil habitantes es un negocio redondo cuyo primer rédito será alterar la distribución del Senado que tantos dolores de cabeza le ha dado al partido en función de gobierno.
En un primer momento fue motivo de alegría que varios líderes aparezcan y expresen su interés por terciar en las elecciones de diciembre. Desde sectores de oposición esta emergencia se interpretó como una positiva respuesta a la política del temor que intentó imponer el Gobierno con el terrorismo de Rózsa. Y es que el ambiente previo no era nada halagüeño.
Las encuestas electorales son sólo eso, encuestas, y toman una fotografía del estado de ánimo de la población en un momento dado. Sin embargo, se tornan muy indicativas al conformar una serie de fotografías a lo largo de los meses.
Llamado como está a cambiar el mundo con el fin de salvar a la humanidad de esos demonios fagocitadores, retrógrados, fascistas, reaccionarios y oligarcas llamados neoliberales y neocoloniales, el Gobierno del MAS decidió comenzar por Bolivia a la que, con un toque de su varita mágica, transformó de simple República a Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, libre, independiente, soberano, democrático, intercultural, descentralizado y con autonomías.
Hay muchas más cosas que festejar, son dos siglos de razones acumuladas y, aunque en algunos momentos puedan sentir que retrocedemos, también hemos avanzado.
Las revoluciones, casi siempre impulsadas por la lucha contra la desigualdad, están condenadas al fracaso. No importa cuán radical sea la redistribución de riquezas que ellas logren ni cuánta violencia ejerzan para prevenir la acumulación, la desigualdad renace desde su propio núcleo.
Ante la enésima arremetida del imperialismo y de sus sirvientes regionales, las más selectas plumas del pensamiento político, artístico, folklórico y social de nuestra Abya Yala decimos: ¡Presentes!, para hacer de escudo intelectual a las mentiras, calumnias, embustes, patrañas, macanas y paparruchadas, urdidas en contra de su fúlgida figura.
Las revoluciones, casi siempre impulsadas por la lucha contra la desigualdad, están condenadas al fracaso. No importa cuán radical sea la redistribución de riquezas que ellas logren ni cuánta violencia ejerzan para prevenir la acumulación, la desigualdad renace desde su propio núcleo.
Esta semana funcionarios del Gobierno intentaban explicar que el Presidente no había propuesto un referéndum para que los bolivianos decidamos la política pública sobre la coca. Y se me ocurre decir, ¿y por qué no? Si al Presidente no se le ocurrió, a nosotros sí podría interesarnos definir tal cosa a través de una consulta popular en la que participen todos los bolivianos. Veamos.
El maniqueísmo histórico ha marcado nuestra formación escolar y profesional. Las cosas se entienden sólo de dos maneras: desde la visión de los vencidos o de los vencedores. En Bolivia, la historia tiene hasta hoy visiones bipolares: la historia contada por los grupos dominantes españoles y criollos y la cara india y campesina de la misma.